El Plomo, clásico Metropolitano

Diciembre 2013
Hace tiempo que venía trabajando en la escuela Bajo Cero de Cristóbal Leiva saliendo a distintos cursos de montaña como instructor. Esta vez era el turno de ir al Plomo como finalización del curso de alta montaña que se venía realizando hace unos meses.
Partimos temprano desde Santiago, yo había llegado a las 6 am en el bus desde Temuco. Nos fuimos hasta Valle Nevado, donde pedimos permiso para llegar hasta el sector de tres puntas para dejar el auto más arriba. Además las mulas nos estaban esperando ahí. Una vez arriba, preparamos las mochilas para pasárselas a don Pato, el arriero que junto con sus mulas transportaría todo nuestro equipaje hasta el refugio Federación.
Partimos livianos y caminando tranquilamente, la primera parada fue en Piedra Numerada para tomar agua y descansar unos minutos. Luego continuamos por 1 hora más y paramos a almorzar al lado de una cascada y entremedio de unas pircas. Disfrutamos el almuerzo para luego continuar en un par de horas hasta el campamento Federación. Al llegar el tiempo había cambiado bastante, las nubes ya tapaban el sol hace media hora y rápidamente de un momento para otro comenzó a nevar bastante fuerte. Nos apuramos en armas las carpas de todo el grupo y ayudar en lo que necesitaran. Junto a Cristóbal y otro amigo más nos acomodamos dentro del refugio Federación, ya que no había nadie en éste. Esperamos pasara el mal tiempo para luego informar la hora de partida para el día siguiente. Cocinamos una buena comida y nos acostamos temprano.
 El despertador sonó a las 3 am, estaba bastante agradable la temperatura. Comimos algo, nos aseguramos que todos estuvieran comiendo y preparando sus cosas para partir. A la hora de habernos levantado ya íbamos caminando todos juntos. Las primeras horas hasta el refugio Agostini fueron bastante frías, caminando sin parar para no perder calor. En el refugio paramos unos minutos a tomar un poco de té para luego continuar a un buen ritmo todos junto. El sol comenzó a asomarse hasta que finalmente nos dio directamente en el cuerpo y nos calentó y alegró la mañana. El frío por fin se iba y pudimos caminar más tranquilos. 
Continuamos ascendiendo hasta llegar a la pirca del niño Inca, un poco más allá nos pusimos los crampones y cruzamos la pequeña lengua de glaciar para luego continuar hasta la cumbre. Luego del glaciar vinieron las horas más difíciles, ya que a todos se les acababan las energías y además ya estábamos bastante alto, sobre los 5000 metros. Se podía sentir el aire enrarecido de esas alturas, algunos estuvieron a punto de desistir, pero finalmente todos lo logramos, juntos nos paramos en la cumbre y tomamos varias fotos y descansamos. Fuimos 15 personas en la cumbre ese día! Todos muy contentos, tomamos un poco de agua y comenzamos el descenso. De bajada todo fue mucho más rápido. En unas cuantas horas llegamos todos bien de regreso al campamento.
Comimos, disfrutamos y descansamos. Al siguiente día, por la mañana llegaban las mulas a buscarnos. Preparamos todo, cargamos los animales y nos fuimos caminando de regreso a tres puntas. 
Bonito fin de semana junto al grupo de Bajo Cero, y mejor aún ya que todos llegamos a la cumbre.